Cada reto entrena una habilidad distinta: navegación, precisión, velocidad, estrategia o emprendimiento. Los equipos eligen dónde competir.
Un robot autónomo cruza el laberinto usando sensores, lógica y mucha paciencia.
Para diseñar, construir y programar un robot seguidor de línea que pueda transportar un caballero (sostenido ligeramente por 3 imanes en una placa de acero) que derribará al caballero de su oponente usando solo su lanza.